Artesanía

Marco Terranova

Nuestro proceso de elaboración

La alfarería, una forma de arte y artesanía que se remonta a tiempos antiguos, ha perdurado a lo largo de la historia como una expresión única de creatividad y habilidad manual.

Una de las técnicas fundamentales dentro de la alfarería es el uso del torno alfarero, una herramienta esencial que ha permitido a los artesanos dar vida a piezas magníficas y funcionales.

El proceso de fabricación de piezas en alfarería a través del torno alfarero implica varias etapas cruciales, cada una desempeñando un papel fundamental en la creación de obras de arte duraderas y estéticamente agradables.

Primera etapa

La primera etapa, la selección y amasado, marca el comienzo del proceso creativo. En esta fase, el alfarero selecciona cuidadosamente la arcilla, eligiendo la que mejor se adapte a la visión de la pieza final. La arcilla seleccionada se somete a un proceso de amasado, donde se mezcla con agua para lograr la consistencia adecuada. Este paso es esencial para eliminar cualquier impureza y garantizar una mezcla homogénea, proporcionando una base sólida para el modelado posterior.

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Segunda etapa

La segunda etapa, la producción y secado, es el corazón del proceso en el torno alfarero. Aquí, el alfarero da forma a la arcilla en el torno, girándola hábilmente con las manos mientras da vida a la forma deseada. Este proceso requiere destreza y paciencia, ya que el alfarero moldea la arcilla con herramientas especializadas para lograr detalles precisos y una simetría perfecta. Una vez que la forma básica ha sido creada, la pieza se deja secar lentamente y luego pasa por la primera cocción. Este período de secado es crítico, ya que una evaporación controlada garantiza que la pieza mantenga su integridad estructural y evita grietas no deseadas.

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Tercera etapa

La tercera etapa, el esmaltado y enfornado, introduce el elemento decorativo a la pieza. El alfarero aplica esmalte cuidadosamente, eligiendo colores y técnicas que complementen la forma y la función de la pieza. El esmalte no solo agrega belleza visual, sino que también proporciona una capa protectora que mejora la durabilidad de la pieza y resalta sus características únicas. Después de la aplicación del esmalte, la pieza se coloca en el horno para el proceso de enfornado. Este paso implica la cocción de la pieza a altas temperaturas, fusionando el esmalte con la arcilla y creando una superficie resistente y brillante.

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Última etapa

La última etapa, la cocción y enfriado, finaliza el proceso de fabricación. La pieza se coloca en el horno una vez más, pero esta vez a temperaturas aún más altas. Este proceso, conocido como cocción de alta temperatura, garantiza que la arcilla alcance su punto de vitrificación, proporcionando resistencia y durabilidad a la pieza. Después de la cocción, la pieza se deja enfriar gradualmente, evitando cambios bruscos de temperatura que podrían provocar grietas.

Las etapas de fabricación de piezas en alfarería utilizando el torno alfarero representan un viaje cautivador desde la selección inicial de la arcilla hasta la creación de una obra maestra terminada. La combinación de habilidades técnicas, creatividad y una comprensión profunda de los materiales permite a los alfareros transformar la simple arcilla en piezas únicas que trascienden el tiempo y la moda, dejando una huella duradera en el mundo del arte y la artesanía.

La alfarería, intrínsecamente ligada a la creatividad y habilidad artesanal, encuentra su expresión a través de materiales y herramientas que dan forma a obras maestras únicas. La arcilla, elemento fundamental, se selecciona con cuidado, eligiendo entre variedades como arcilla de gres o arcilla roja, cada una aportando características distintivas a las piezas finales. El esmalte, esencial para la decoración y protección, colorea y sella, mientras que los barnices añaden brillo y textura. Las herramientas de modelado, desde estecas hasta pinceles, permiten al alfarero esculpir detalles precisos.

En el corazón de la creación alfarera se encuentra el torno, facilitando la formación simétrica de las piezas. Rodillos y láminas extienden la arcilla uniformemente, mientras que gubias y espátulas modelan y esculpen. Batas y delantales protegen al artista, y cepillos y esponjas aplican y limpian. Los hornos completan el proceso, cociendo las piezas a altas temperaturas. Esta simbiosis de materiales y herramientas en la alfarería no solo da vida a objetos funcionales y estéticos, sino que también perpetúa una tradición artesanal que ha perdurado a lo largo de los siglos.